domingo, 9 de abril de 2023

ANÓNIMA


 El primer libro que leí (creo que cuando tenía diecisies años) fue(ron) los dos tomos de las Mil y Una Noches (...biblioteca de papá). 


Me llevó cuatro o cinco meses devorarme cada Palabra... cada Máxima... cada Perla... del arca humana. 


Fue una época de mucha paz interior.. y coincidentemente, fue también cuando empecé a explorar eso que llamaban... "meditar"

Entre página y página, mientras todos dormían en los cuartos, hacía alguna que otra pausa... (yo me había mudado al sillón). 


Ahí, en el living de mi casa de barrio, escuchando el concierto del Silencio (que incluía la intervención coral de algunos perros, cada tanto) viajé por Persia y por Arabia. Me fui a China y a la India. Robé con Alibabá (fui el chorro 41) y me fui a los siglos sin equis.
Viajé por el camino del tiempo de las mentes humanas, de la magía, de la mística... y de las ficciones.

Sin embargo... la última gota de magia, la arranqué del nombre de la genia.
"Anónimo"... decía... (... ¿Dónde habrás escondido tu nombre?...)


Scherazade es una reina, de ésas que se encuentran cada cinco eones.


miércoles, 24 de junio de 2015

La couleur du Blé


¿Sabés lo que conozco?

Todas las notas del pentagrama.
Pero no tu música.

Las luces y las sombras,
Pero no las penumbras de tu cama.

No quería enamorarme.
¿Enamorarse?

Tal vez es eso... Sólo eso
Hacer el amor mientras despunta el invierno,
las notas, los roces, el silencio.

El misterio de un "Rayuela"
y un Debussy entre besos.
Dejarse calar,
"como la lluvia hasta los huesos".

Tal vez no es necesario más que eso.
Tres noches,
La música, los abrazos y un buen vino.

Morirme entre tus piernas.
Y vos ahí, conmigo

Y amanecer enredado
entre tu pelo color de trigo.

jueves, 28 de agosto de 2014

Sobre Meditación


Meditar es existir.
 Limpiamente, puramente.
Solo existir, despojado de la ilusión de la existencia inherente a la conciencia del "yo".
Meditar es volver el foco al "yo" latente, respirante aquí y ahora.
Es poner atención en el -eterno permanente- y ser testigo del momento.
Meditar es existir en armonía con todo lo viviente, latir al ritmo del mundo, pero por desición.
La meditación es el eslabón perdido entre el hombre y la naturaleza.
Es la única herramienta sagrada que nos habilita permanencia en este mundo, luego de tantas otras ideadas para moldear el mundo a gusto de nuestro ego.
Meditar es ser profúndamente, verdaderamente humano

jueves, 10 de abril de 2014

Tu




Te amo cuando no me miras,
y eres tu, solo tu
sin manchas,
sin abismos

Te adoro cuando miras para otro lado,
ocupada en ti,
sin esperas
sin faltas

Te amo así,
inmersa en tus asuntos.
Ausente-presente

Te amo desde lejos,
espectando.

Te amo siendo tan tu,
que no haya nada,
nadie que perturbe tu milagro.

Te amo cuando no me miras.
Porque cuando me miras me descubres,
me evidencias.

Tal vez porque me veo,
en ese espejo de tus ojos

Tal vez no lo soporto

Tal vez porque me aterra
saberme involucrado

Te amo cuando yo no existo

En ese momento de silencio
En ese instante eterno

Durante tus presencias.
Durante mis ausencias.

Te amo cuando no me miras,
porque ríes, sueñas,
te extasías,
te distraes.

Te amo cuando no me miras.
Libre de amarme o de sufrirme

Siendo,
Solo siendo.

Enteramente,
Eternamente

Tu

viernes, 21 de marzo de 2014

Oda al caminante

Peregrino. Caminante.
Hombre errante.
Corazón de aventurero, pero aventura viva, verdadera.

A veces siento ganas de arrancar del mundo una gota.
A veces quiero esconderme del mundo entero.

A veces muero. Solo y bien vivo muero. Siempre muero.
A veces vivo y viviendo muero.

A veces quisiera caminar para apagar las heridas de siempre
Las que siendo hieren, como braza siempre ardiendo, siempre quemando.

A veces quisiera esconderme del mundo y ser solo conmigo
y mi mochila.

A veces solo quisiera caminar a ninguna parte y en ninguna a todas.
Hacia adentro, profundo. Hacia afuera, lejano.

A veces me estremece un cosquilleo,
abajo siento el suelo.

A veces me siento vivo y de vida muero.

A veces el mundo me cabe adentro y en la planta de los pies.

 A veces quisiera esconderme del mundo y estar a solas conmigo
 y mi mochila.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Relatos de mi Padre IV - El hombre SÍ y el hombre NO

Me cuenta papá que hay dos clases de hombres: el hombre SÍ y el hombre NO.
El hombre NO, camina por la planicie, llega a los albores del gran bosque y absorto por su impenetrabilidad, cae de rodillas decepcionado de grandeza. Si a duras penas se reincorpora, inicia una ardua caminata intentando bordear el bosque gigantezco y al rodearlo llega exahusto al otro lado donde se extiende el infinito océano. Ya sin fuerzas ni esperanzas, extenuado de insignificancia, cae rendido en la orilla, sufriendo de nimiedad en todo el cuerpo y yace ahí para siempre.
El hombre SÍ, en cambio. Camina intrépido por la planicie y llega al bosque. Penetra el bosque caminando en oscuros senderos. Forjando su destino a cada paso, inventando su suerte.
Llega del bosque al otro lado y se encuentra en la orilla del océano que lo mira. Desafiante, vuelve al bosque, corta un árbol, construye una nave, cruza el mar y conquista un continente.
Yo lo escucho en silencio a papá, pero por dentro pienso que el hombre NO, es un gran naturalista.

lunes, 27 de mayo de 2013

Breve reflexión sobre honestidad y valentía.

Es cierto que siempre es preferible decir la verdad, aunque hiera... Que casi siempre hiere más a otro que a uno mismo, aunque libera y dignifica a todos. Pero también es cierto que existen personas más o menos propensas a herir a los demás.
Por la razón que sea y no necesariamente por sadismo, es menos difícil para algunos, provocar dolor en otros. Esto lleva a la conclusión de que no es igual para todos el decir la verdad. Suele ser una tarea casi insoportable para quienes tienden a cargar con el dolor ajeno. Esos seres, si pese a todo siguen siendo honestos, viven en una melancolía constante e inevitable que se encuentra en todos lados, tomando la decisión que se tome.
 Es necesario recurrir a un pensamiento muy abstracto para sentir amparo en cierta "tranquilidad" de "conciencia" que difícilmente suele ser "tranquilidad" cuanto más "conciencia" se tenga del sufrimiento ajeno. Como conclusión final, quien camina intrépido hacia la cueva, lejos de ser valiente, es al menos un inconsciente. Valiente es quien muerto de miedo, cagado encima, plenamente consciente del dragón que habita más allá del oscuro pasaje, decide seguir avanzando, a la velocidad que puede.