
Cuentan que Eva, vivía en la muerte que es como el paraíso, eternamente monótono y aburrido y que a Adán mucho no le interesaba otra cosa.
Pero cuentan que fue cuando el Padre vió con qué pasión mordió aquella fruta, que decidió darles en secreto, el regalo de la vida.
Adán todavía no sabe que es un ratito nada más.
Ella a veces lo intuye.