
Diario del Águila,
Cuarto Creciente,
Séptimo pico, novena montaña.
(Fragmento)
Sopla muy violento el viento helado sobre mis alas. Van catorce lunas desde que salí de los cerros de los Halcones. He comprendido parte del camino que debo recorrer durante mi existencia: Las águilas vamos a cambiar el destino del mundo.
El tiempo pasa voraz, ya he perdido demasiado. Me he lanzado a la búsqueda sin tregua habiéndolo sacrificado todo y a conciencia del sacrificio por venir. Pero aún así, el abismo parece infinito y la idea inicial se vuelve ínfima ante las verdaderas dimensiones de este mundo de titanes.
Llevo cuatro noches volando sin parar y no he visto aún vivientes. He visto cosas maravillosas en este camino, cosas que ningún ave del palomar siquiera podrá imaginarse jamás. Recuerdo, por ejemplo, el poniente entre los picos tiñendo todo de mil flores rosas y violetas... pero el frío en las montañas es por momentos insoportable, como la soledad. Es entonces cuando mis pensamientos regresan al palomar y recuerdo aquella paloma blanca, tan pura, tan distinta a las demás... Me pregunto si en verdad mi destino hubiese sido posible. Tantas veces dudo (...)
Veo un aletear a lo lejos, muy a lo lejos entre las nubes y la nieve. Mi visión de águila se ha agudizado. Puedo ver en la oscuridad y a la distancia con mayor precisión. Las montañas han cambiado mi plumaje, me he endurecido... pero el alma sigue tan tierna, tan vulnerable como cuando pichón.
Indudablemente es un ser vivo. Estoy buscando un maestro. Lo conocen como el Hombre-Cóndor. Me dijeron que él tiene lo que busco en este momento. Respuestas para seguir adelante. Y Fuerza para no caer... porque volver atrás, hace tiempo ya, descubrí que es imposible.
Me hecho a mi suerte una vez más.
Que el cielo me acune en cada vuelo...
Humildemente te digo... de águila mora a águila mora... una vez emprendido este camino, ya no hay regreso posible, de ahora en adelante, siempre es hacia el sol o más allá de la montaña. En palabras de Bucay cito: "Si conectar con el alma es tocar la cima de la montaña, la llamada del espíritu es una invitación a seguir subiendo".
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