Sentado estaba el mono
viendo a su mona triste, ya sin alma.
La miraba con un nudo
de garganta que no traga.
Se acercó sin que lo viera
para hacer que la abrazaba,
Pero sonó la campana...
Agarró el somberito mustio,
el trajecito escarlata.
"El deber llama" dijo el mono,
Y salió a hacer sus macacadas.
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